Entrevista publicada en el periódico EL MUNDO, el 18 de febrero de 2009, tras la presentación del disco:
Gracias a todos los que hicisteis que mi concierto de la Sala Barcelona 8 el sábado 28 de noviembre pase a engrandecer mi historia.
Domingo 29 de noviembre
Anoche di mi primer concierto en la Sala Barcelona 8 en Madrid, hacía tiempo que el cuerpo me pedía dar un concierto acústico para demostrar que tras la inmejorable banda que me acompaña, existe un alma.
La noche empezó mal cuando en la prueba de sonido recibí la llamada de mi guitarrista "Fer" y me dijo que su coche no arrancaba y no llegaría a tiempo.
Con retraso de 45 minutos empecé el concierto sólo, e hice lo que estuvo en mi mano, siempre con la ayuda del público que asistió, que en todo momento se volcó conmigo.
Cuando terminó el concierto y bajé del escenario a hablar con el público que asistió, me hicieron sentir más grande de lo que seré nunca; con cada una de sus historias.
Vinieron a verme amigos, y gente que ni conocía...(sólo señalaré 3 de las muchas historias que esa noche se cruzaron con mi música...)
Un chico me comentó justo al final que se iba a casa porque eran las 0:30h y a las 6:00h cogía un avión para Los Ángeles por motivos de trabajo. (y eso me llenó de orgullo).
Sin duda lo que más me llenó fue coincidir cuando salía de la sala con Quique González que había asistido al concierto. "aunque había llegado 20 minutos después de comenzar".
Y un buen amigo mío (N.S.) me envió el texto que os adjunto, describiendo el momento que vivió conmigo en la puerta junto a Quique González...
Todo ocurrió a la salida, pero en realidad había pasado antes. Antonio Cuenca desgranaba sus canciones de amor, ilusiones, pérdidas y complicidades en la sala Barcelona 8. Entre un público en cuarentena, más bien por el número que por la omnipresente gripe A, se encontraba un tipo desaliñado, escondido entre una barba poblada y su propia delgadez. Había llegado con 20 minutos de retraso, cuando ya sonaba "Cambiando de Camino".
Como el resto de la gente, disfrutó del recorrido que Antonio hizo, con la única ayuda de su guitarra e innegable desparpajo, por sus canciones. Entre ellas, algunas nuevas, que sonarán con fuerza el próximo día 10 de diciembre en El Juglar. Fer y su guitarra se quedaron no sé sabe bien dónde, con su coche sin batería, y Antonio aprobó con nota el examen solitario de la primera noche prenavideña. Quizá por eso quiso regalar a sus fieles algún estreno mundial como "Cambiando de Camino" ó " Ahora que no estás aquí", Canciones que mezclan al Antonio de siempre con uno nuevo, un poco más maduro y preparado para el salto.
Eso llegará con el tiempo. Lo que sí ocurrió la noche del 28 de noviembre, ya de madrugada, fue el sobresalto que sentimos los que salimos con Antonio del bar al tropezar con Quique González. "He venido a verte por casualidad", creimos entenderle con la media sonrisa. Sólo cuando se alejaba con la respuesta de Antonio en su cabeza -"yo nunca voy a verte por casualidad"- comprendimos quién era ese personaje desaliñado que había llegado tarde. Un encuentro, o más bien un encontronazo, muy poco casual.
N.S.
Gracias a todos por formar parte de esto. Me hacéis sentir más grande de lo que seré nunca.
Antonio Cuenca.-